No tienes que ser un Flyer para volar.

Nuestra devoción por el hockey sobre hielo es tan revolucionaria como lo fue Filadelfia en la historia de los Estados Unidos. No es sorprendente el hecho de que nuestros queridos Flyers son dirigidos por Ron Hextall, el primer arquero de la NHL que anotó un gol cuando la red del equipo contrario estaba desocupada. Pero no todos tenemos que jugar como profesionales para disfrutar del juego. Hay una liga de hockey para ti, sin importar cuál es tu presupuesto o tu nivel.

Ya sabes como funciona esto. Mantén tu palo de hockey sobre el hielo pero tu cabeza mirando al frente. Patina hacia el lugar donde el disco va a caer, no donde ya esté. Enfócate en el juego y no botes los guantes. No hay tiempo para revisar cada detall. Zigzaguea hacia adelante y colócate bien para tu mejor disparo.

Si no puedes ir a una de las pistas de hielo públicas de la ciudad, como “Rizzo Ice Rink” en el sur de Filadelfia, o la pista de hielo “Simons Ice Rink” que se reconstruyó recientemente en West Oak Lane, no importa. No se requiere de mucho para armar un buen partido de hockey como en los viejos tiempos: dos-contra-dos o tres-contra-tres en el patio de tu escuela local. Lo único que necesitas son palos, un disco hecho con cinta eléctrica y las agallas para ir a enfrentarte a tu oponente.

De cualquier forma, después de un sólo tiempo vas a sentir el impacto de este juego tan exigente en todo tu cuerpo. Como en todos los deportes en equipo, no te hará mal poner a trabajar tus músculos vocales, soltando palabrotas. Como todos lo sabemos, la mejor manera de hacer que alguien se calle es anotarle – una y otra vez. ¿Alguien dijo “tres tantos?”